miércoles, 18 de noviembre de 2009

LAS PINTURAS POMPEYANAS


4 ESTILOS DE PINTURA


1.- Primer estilo o de incrustaciones: Tiene origen helenístico y corresponde al siglo II a. C., extendiéndose hasta principios de siglo I a. C. Destaca por su decoración de paredes revestidas de mármol, donde la pared se divide normalmente en 3 bandas horizontales. La inferior juega el papel de zócalo, la zona media se descompone a su vez en diversas capas de mármol, y la superior consta de un friso corrido generalmente blanco que completa la representación. Los mejores ejemplos se encuentran en la casa del Fuano de Pompeya.



2.- Segundo estilo o arquitectónico: Corresponde al siglo I a. C., perviviendo hasta los comienzos del Imperio. Muestra un deseo de abrir los muros a una cierta idea de la perspectiva con el propósito de ofrecer una sensación de profundidad. Para lograr esto incluye las denominadas arquitecturas pintadas sobre entlblamentos, columnas, ventanas o nichos, que conducen a un paisaje imaginario. Los mejores ejemplos se encuentran en la casa de Augusto y la de Livia.



3.- Tercer estilo u ornamental: Coincide con la mitad del siglo I. En esta fase desaparecen los efectos espaciales arquitectónicos, y la decoración sigue enmarcando cuadros con figuras o paisajes, como los de la villa aparecida bajo la Farmesina en Roma. Hay una menor preocupación por la profundidad de las escenas, aumentando por el contrario los elementos de caráter decorativo, como ocurre por ejemplo en la casa de Lucrecia. Por no pretender fingir el pespacio tridimensional, a este estilo tambiés se le ha llamado de la pared real.


4.- Cuarto estilo o ilusionismo arquitectónico: Corresponde a la segunda mitad del siglo I a. C., siendo una especie de síntesis de las tendencias anteriores, dominadas por una escenografía fantástica donde se combinan los motivos imaginarios y las perspectivas arquitectónicas, dentro de lo que podíamos llamar barooquismo conceptual, donde se acentúan los espacios y frigimientos ópticos. A estas pinturas se les da relieve por medio de estucos. Dentro de este período se sitúa la casa de los Vetti, donde se aprecían algunos rasgos del mundo egipcio, y en la que destacan sus pinturas por las delicadas escenas con figuras de amorcillos. Pero sin duda, el mejor ejemplo lo encontramos en los frescos de la Villa de los Misterios de Pompeya.

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